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Tendencias: Del despacho a los spa de lujo

En la city se los puede ver. Llegan apurados, con traje casi siempre, bien peinados y afeitados muchas veces y hablando por celular, con la notebook siempre dispuesta y atentos al Blackberry para las cosas de último minuto todo el tiempo. Son ejecutivos y empleados de alto rango de oficinas cercanas al microcentro porteño que se escabullen por un par de horas de sus largas jornadas para sumergirse en el lujo de los hoteles de cuatro y cinco estrellas y sus servicios de spa, gimnasio y piscina. La mayoría son hombres, pero también hay mujeres que se suman a la rutina.

En los hoteles ya están identificados. Son los clientes corporativos y tienen un trato y promociones exclusivas para ellos. En el Hotel Sheraton, clásico de Retiro, se acostumbra la modalidad de socios. ?Por las grandes dimensiones del hotel, usan el lugar como club. Tenemos una pileta descubierta, otra cubierta, restaurante, gimnasio. Tenemos unos 50 socios, que lo viven como un lugar de pertenencia. La mayoría viene en las primeras horas de la mañana y a partir de las 18?, explica María José Gutiérrez Merode, gerente de Relaciones Públicas del Sheraton Buenos Aires Hotel & Convention Center. En su Neptune Pool & Fitness Center no hay excusas de falta de horarios, abre de 6 a 22. Pero hay que tener más que ganas para ser parte: el abono mensual cuesta 1600 pesos.

En el centro de Puerto Madero, el Hotel Hilton también tiene lo suyo.

Hilton Health Club Fitness & Spa trabaja con socios y también acepta personas por día a 200 pesos. Dicen que quienes asisten son hombres y mujeres de negocios de 35 años en adelante, que trabajan o residen en el centro porteño, en empresas nacionales y multinacionales o son propietarios de medianas y grandes empresas. Solo hay que asomarse a partir de las cinco de la tarde o un fin de semana, los momentos ?pico? de asistencia, para verlos. ?Los tratamientos están orientados tanto a mujeres como a hombres. El porcentaje de mujeres que asiste al SPA es de 70 por ciento, el de hombres 30 por ciento (tendencia que se revierte en el sector de fitness). En las mujeres se manifiesta una tendencia a optar por los tratamientos como el drenaje linfático, cobertura de fango, tratamientos faciales o electroterapia. En tanto que los hombres eligen las sesiones en el sauna o masajes descontracturantes. Sin embargo, las propuestas para relajarse son elegidas por ambos sexos por igual y son la opción número uno de los huéspedes y visitantes del hotel?, explican.

Allí, para esta temporada otoño-invierno hay una promoción de acceso al fitness, sauna e hidromasaje, piscina externa templada, accesorios, locker y diversos descuentos en otros servicios del hotel, a 640 pesos mensuales. Del otro lado de la 9 de Julio, en el barrio de Recoleta, está el Caesar Park. Allí tienen un fitness center, donde hay una piscina cubierta y climatizada, gimnasio, sauna, salas de masaje y relax, bar naturista, solarium y un jardín de 1600 metros cuadrados. En el lobby del hotel, está además el local de cosméticos Sisley, que tiene un espacio para dar tratamientos descontracturantes, relajantes y de belleza. ?Muchas empresas hacen regalos corporativos con nuestro fitness center. Compran vouchers y se los regalan a los empleados o a los clientes?, explica Carolina M. Linares, de Relaciones Públicas del Caesar Park Buenos Aires. ¿Por qué elegir un hotel y no un spa? ?Acá tenés un servicio más integral, no es sólo spa; al hombre le gusta venir y tal vez se puede quedar a cenar o pasar por el local de habanos. Tenés otras ofertas. Además es un lugar lujoso, seguro, con otro clima?, dice Linares. El abono mensual premium, que incluye el acceso a sala de musculación, piscina, sauna, solarium, sala de relax y bar naturista full time cuesta 690 pesos.

En dirección a Congreso está el Hotel Castelar (en la Avenida de Mayo al 1100). Allí el público también es corporativo pero a otra escala, aunque con igual fidelidad. ?Tienen contratados los servicios para todos los miércoles, por ejemplo, y se escapan de la oficina y vienen a relajarse al hotel. Hay dos spa por separado, el de damas y el de caballeros. Ambos tienen los mismos servicios. Por lo general, los hombres suelen venir a la mañana y las mujeres después del horario de oficina?, comenta Laura Plaido, coordinadora de marketing y ventas del hotel. Allí ofrecen un circuito de baños: finlandés, sauna, ducha escocesa e hidromasaje; tratamientos faciales: higiene para pieles grasas; shock de hidratación y masajes estimulantes para tonificar; y tratamientos corporales: masajes, peeling corporal para eliminar células muertas, fangoterapia para mejorar la circulación sanguínea, entre otros.

Intentar absorber todo el relax posible en un día tiene distintas opciones y precios. Darse una escapada de una hora al Castelar para recibir masajes descontracturantes y reflexología, cuesta 87 pesos. Y sumergirse en el circuito de baños, dar una vuelta por el gimnasio y la sala de relax ilimitadamente, cuesta 66 pesos por día. En el Caesar Park, el abono diario day spa, que incluye el acceso a los servicios básicos, cuesta 140 pesos. En el Sheraton las promociones diarias arrancan desde los 350 pesos. En cuatro horas se puede recibir una bebida de bienvenida, ir al gimnasio, acceder a las piletas climatizadas y la de aire libre en temporada, sauna y baño de vapor, ducha escocesa, salas de descanso con servicio de aguas saborizadas, manzanas y tisanas, tomar un desayuno o almuerzo y contar con servicio de locker, toallas, robe y ojotas, y estacionamiento incluido por tres horas.

A la salida de las sesiones estos ejecutivos seguramente tendrán algo diferente. Lucirán rostros despejados, hombros relajados y una actitud corporal más suave, por lo menos por unos minutos, hasta que les suene nuevamente el celular, se enteren de todas las cosas que pasaron mientras ellos se tomaron su tiempo para desestresarse y todo comience otra vez, hasta la próxima sesión.

Por Sonia Santoro

Fuente: Página 12

Updated: 3 julio, 2015 — 2:46 am